
ARETES CATRINA
Un hilo de tradición, cuatro instantes para honrarla.
Edición especial de alta joyería elaborada en latón con baño de rodio de alta durabilidad, un acabado impecable que garantiza piezas completamente hipoalergénicas que no se oxidad ni se oscurecen con el tiempo. Cada par está engastado con circonias multicolores de alto brillo en cráneos y corazones, y cuenta con un sistema desarmable exclusivo que te permite lucir 4 estilos distintos con una sola pieza.
EL TRAZO DEL RECUERDO
Aquí nace la magia: en el primer suspiro sobre el papel.
Antes de que el metal cobre forma y las gemas atrapen la luz, la pieza habita en el silencio de un trazo. Cada línea es una promesa de amor que no olvida; un camino dibujado a mano para unir el Mictlán con el corazón.
Dibujar a la Catrina es vestir a la memoria con elegancia, guardando en cada espiral la devoción de mantener a nuestras ánimas siempre cerca
GEOMETRÍA DEL ALMA
Darle dimensión al recuerdo es esculpir la memoria en el espacio. En el modelado 3D, la tecnología se vuelve el cincel de la emoción: cada volumen cobra vida, las tres espirales del Mictlán encuentran su flujo perfecto y el mecanismo cobija con precisión milimétrica la promesa de darte cuatro formas de honrar a quienes amas. Aquí, el trazo deja de ser plano para convertirse en una joya tridimensional que respira tradición y movimiento.
EL TACTO ARTESANO
Nada en la alta joyería nace perfecto; la belleza se revela con paciencia. En el relimado, el metal en bruto se somete al ritmo constante de la lima y a la caricia experta de las manos del artesano. Cada paso de la herramienta suaviza los bordes, da forma a los relieves de las faldas ancestrales y perfecciona los encajes para que las tres partes se ensamblen en perfecta armonía. Es el arte de pulir los detalles hasta que la materia fría cobra calidez y alma.
DESTELLOS DE LUZ Y MEMORIA
Hay recuerdos que nacieron para brillar. En el montado de pedrería, el tiempo se detiene en la punta del buril: cada circonia de color es engastada a mano, una a una, como quien coloca una pequeña vela para iluminar el camino de regreso a casa. Al engarzar el color en los cráneos y el fuego en los corazones de cempasúchil, el metal cobra mirada, pulso y vida. No es solo pedrería; es la luz de nuestras ánimas atrapada en una joya para siempre.
EL VELO DE LA ETERNIDAD
"Hay lazos que ni el tiempo ni la distancia pueden apagar. Para alcanzar la perfección, la pieza recorre un alquímico viaje de preparación: sumergiéndose capa tras capa en sutiles recubrimientos que cuidan cada detalle del metal, alisando su camino hacia el gran acto final. Es entonces cuando el baño de rodio de alta joyería la envuelve, emergiendo blindada de una luz eterna, pulcra y completamente hipoalergénica.
Este acabado de lujo garantiza que la joya jamás pierda su esplendor ni se oscurezca con los años; es la promesa de que el recuerdo, al igual que este brillo supremo, permanecerá intacto para siempre."
EL ARTE COBRANDO VIDA
El ciclo se completa y la historia se vuelve realidad. Tras el trazo, la ciencia del taller y el toque artesanal, las piezas encuentran su lugar exacto: la Catrina cobra vida en todo su esplendor.
Verla armada por primera vez es presenciar un homenaje vivo donde la tradición, la elegancia y la versatilidad se funden en una sola joya. Cuatro formas de llevar la memoria, cuatro miradas de un mismo origen, listas para transformarse contigo y acompañar cada uno de tus pasos.